Ante el frío,
¿yo qué soy?
Siempre primavera.
Y quien no me quiera entera
no tendrá jamás mis flores,
los olores
de amores
dulces como miel de abeja
pronto volveranse rejas
ante los cobardes lores.
Ante el frío,
¿yo qué soy?
¡Siempre primavera eterna!
De sonrisa sempiterna
de colores,
inmune a los dolores
de las almas pobres, mustias, yermas
donde no crecen las hierbas
ni las flores.
Ante el frío del invierno
yo seré siempre la risa,
de verano dulce brisa
y los rumores
del río que corre deprisa,
del viento entre la hierbaluisa
y de las pieles que acarician
las calores.
Ante el frío,
¿yo qué soy?
Siempre primavera
y mis días serán siempre los mejores,
y sepan los cobardes lores
que quien no me quiera entera
no tendrá una sola brizna
de mis flores.
jueves, 2 de febrero de 2017
domingo, 29 de enero de 2017
viernes, 20 de enero de 2017
Tengo el alma más abrupta que hayas visto
Es tan dulce e insaciable
mi alma de labriega
que siempre quiero hacer nacer flores
en terrenos descarnados.
Las semillas las tomo prestadas
de la colina de mi corazón
y luego nunca,
nunca,
las devuelvo.
Yo he arrancado con mis manos
malas hierbas,
y me he abierto
en las palmas surcos llenos
de memoria.
He llorado en tierras yermas
y en estimas muy pequeñas
para hacer crecer en ellas
una historia.
De la sangre de mis palmas
ha nacido la amatoria,
de la sal echada en ellas,
el dolor,
patas largas como arañas,
en la mano una guadaña,
erigiendo una montaña
de temor.
En la cumbre, que es tan fría,
y que cada día conquisto
siempre nieva de imprevisto
y el amor,
autor de la geografía
del alma, mi anticristo,
mi tutor,
de piedad desprovisto,
se acerca a mi geografía
y susurra con lengua fría:
tengo el alma más abrupta
que hayas visto.
mi alma de labriega
que siempre quiero hacer nacer flores
en terrenos descarnados.
Las semillas las tomo prestadas
de la colina de mi corazón
y luego nunca,
nunca,
las devuelvo.
Yo he arrancado con mis manos
malas hierbas,
y me he abierto
en las palmas surcos llenos
de memoria.
He llorado en tierras yermas
y en estimas muy pequeñas
para hacer crecer en ellas
una historia.
De la sangre de mis palmas
ha nacido la amatoria,
de la sal echada en ellas,
el dolor,
patas largas como arañas,
en la mano una guadaña,
erigiendo una montaña
de temor.
En la cumbre, que es tan fría,
y que cada día conquisto
siempre nieva de imprevisto
y el amor,
autor de la geografía
del alma, mi anticristo,
mi tutor,
de piedad desprovisto,
se acerca a mi geografía
y susurra con lengua fría:
tengo el alma más abrupta
que hayas visto.
jueves, 12 de enero de 2017
Del islote que soy
Del islote que soy,
de la tierra de que nazco,
de la mano del labriego
que me mima,
a todo esto me debo.
Al viento ufano,
al surco íntimo
en la tierra,
al abrazo
de la sombra de los árboles
caducos,
a todo esto me debo.
De la semilla plantada
que algún día plantaré en mi vientre
y criaré en mi seno,
del agua.
Soy solo huella,
pues lo único perenne
es el olvido.
Del islote que soy,
separado de la tierra en que nací
y de la mano del labriego
que me mima.
Asustada por el huracán humano
y la caricia íntima
me aterra
el abrazo
y la sombra de las horas
de las noches que caduco.
A todo esto me debo.
Del islote que soy,
que es la semilla sáxea de lo que fui
y de mí no brota,
soy todo agua.
Soy solo huella,
pues lo único perenne
es el olvido.
de la tierra de que nazco,
de la mano del labriego
que me mima,
a todo esto me debo.
Al viento ufano,
al surco íntimo
en la tierra,
al abrazo
de la sombra de los árboles
caducos,
a todo esto me debo.
De la semilla plantada
que algún día plantaré en mi vientre
y criaré en mi seno,
del agua.
Soy solo huella,
pues lo único perenne
es el olvido.
Del islote que soy,
separado de la tierra en que nací
y de la mano del labriego
que me mima.
Asustada por el huracán humano
y la caricia íntima
me aterra
el abrazo
y la sombra de las horas
de las noches que caduco.
A todo esto me debo.
Del islote que soy,
que es la semilla sáxea de lo que fui
y de mí no brota,
soy todo agua.
Soy solo huella,
pues lo único perenne
es el olvido.
viernes, 23 de diciembre de 2016
Teatro
No hay nadie a quien pueda contarle esto. Hace años escribía diarios pero terminé tirándolos todos, en un arranque de locura, porque no me gustaba la persona que veía en ellos. Como si deshaciéndome de unas cuantas páginas pudiera deshacerme de mi historia, o de mí.
De todos modos nadie lee esto. Todo esto es una parte de mí que a nadie le interesa. Esto no son mis ojos ni mi boca ni mis pechos. Esto no se merece ninguna atención.
Estoy terriblemente sola. Vivo esperando el fin de semana. Cuando llega el sábado se levanta el telón y comienza la farsa. Hice teatro muchos años y la que salía al escenario nunca era yo. En el teatro simplemente la gente no quiere verte a ti, les interesa tu personaje. En mi día a día, todo esto es igual.
Tengo mil sonrisas para regalar y frente a lo que todos puedan pensar detesto el contacto físico. Pero lo necesito. Me he pasado tanto tiempo sola que a veces necesito desesperadamente sentirme parte de algo.
Vistámonos entonces con la ropa adecuada para esta farsa y maquillemos los labios un poco menos que las emociones. Cuando bebo, en la copa se va quedando la pintura.
Acostémonos entonces con alguien por sentir algo aunque el alma esté muy lejos. Necesito estar viva aunque sea entre unas sábanas. Demasiada anestesia es peligrosa.
Viviendo entre vasos y besos, que terminan ambos igual de vacíos, representando la misma función una y otra vez con distinto público. Soy más sencilla que esto.
Me gustaría tener alguien que quisiera verme de verdad.
Alguien que pueda hablar conmigo y entenderme.
Alguien que comprenda que es más íntimo abrir la mente que abrir las piernas, que se quede conmigo al frío estudiando el calor de mi alma, que sepa diferenciar mis risas.
Alguien que tras la función entienda que tras el personaje hay una persona y se acerque lleno de buenas intenciones a presentarse a la actriz.
De todos modos nadie lee esto. Todo esto es una parte de mí que a nadie le interesa. Esto no son mis ojos ni mi boca ni mis pechos. Esto no se merece ninguna atención.
Estoy terriblemente sola. Vivo esperando el fin de semana. Cuando llega el sábado se levanta el telón y comienza la farsa. Hice teatro muchos años y la que salía al escenario nunca era yo. En el teatro simplemente la gente no quiere verte a ti, les interesa tu personaje. En mi día a día, todo esto es igual.
Tengo mil sonrisas para regalar y frente a lo que todos puedan pensar detesto el contacto físico. Pero lo necesito. Me he pasado tanto tiempo sola que a veces necesito desesperadamente sentirme parte de algo.
Vistámonos entonces con la ropa adecuada para esta farsa y maquillemos los labios un poco menos que las emociones. Cuando bebo, en la copa se va quedando la pintura.
Acostémonos entonces con alguien por sentir algo aunque el alma esté muy lejos. Necesito estar viva aunque sea entre unas sábanas. Demasiada anestesia es peligrosa.
Viviendo entre vasos y besos, que terminan ambos igual de vacíos, representando la misma función una y otra vez con distinto público. Soy más sencilla que esto.
Me gustaría tener alguien que quisiera verme de verdad.
Alguien que pueda hablar conmigo y entenderme.
Alguien que comprenda que es más íntimo abrir la mente que abrir las piernas, que se quede conmigo al frío estudiando el calor de mi alma, que sepa diferenciar mis risas.
Alguien que tras la función entienda que tras el personaje hay una persona y se acerque lleno de buenas intenciones a presentarse a la actriz.
jueves, 22 de diciembre de 2016
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Desconfianza
Igual que cuando fuera llueve Y decide una, por no enfermar, Por prevención, porque se conoce el cuerpo, Ponerse un abrigo, la bufanda, los...
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Cuando rompen las olas me imagino Que es una inútil intentona De abrazarse y agarrarse a la costa Fragmentarse y escurrirse entre las roca...
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Hay cosas en mi alma De porcelana Que no puedo dejar que toques Con tus manos rotas, Pues tus esquinas impías se me clavan, Me desgarran el...