martes, 11 de abril de 2017

Ciudad de diamante

Yo soy una ciudad erigida en diamante
y enemigos más grandes
han intentado tumbarme,
mas mi brillo les ciega
y mi alma no se doblega
pues como fiera labriega
siempre defiendo mi parte.
Corazón de guerrera,
el dolor solo es arte,
has querido mancharte
las manos de tierna tierra
al arrancarme las hiedras
del hogar que no cierra
y que siempre celebra
si has querido quedarte.
Y en los surcos de tus palmas
se clavará la culpa
y el olor de la pulpa
del corazón que quebraste
hará amargos tus martes,
hará aciagos tus viernes
y te hará estragos en ciernes
cuando intentes alzarte.

Mas yo soy ciudad de diamante
y enemigos más grandes
han intentado tumbarme,
y soy fiera labriega,
naturaleza asperiega,
alma que no doblega,
dolor convertido en arte.

lunes, 10 de abril de 2017

¿Será eterno el desasosiego para los idealistas?
No hay cabida en este mundo para los que son como yo.

Yo hallo la esencia de la vida en el color de las hojas envejecidas, amarillentas. En las palabras deliciosas que otros pensaron tanto tiempo atrás. La hallo en la mirada profunda y sincera del animal que me muestra su alma sin mentiras. También en la risa del bebé, que es el único ser humano en quien confío, y en el olor delicioso y la textura del pan caliente.

Está mi corazón de vestido sáxeo lleno de amor por esta tierra.

Habiendo entendido que las semillas cuidadas brotan y germinan y nos regalan gentilmente sus frutos, imito a la naturaleza y me vierto en los surcos.
Me vierto en el surco de la sonrisa de la familia.
Me vierto en el surco de la cicatriz del desconocido.
Mas es el corazón humano una tierra yerma y desagradecida. Nada brota.

Nada llena más que dar.
Un agricultor ama su tierra y la protege. Se establece entonces una simbiosis deliciosa, en que la tierra hincha su vientre con las dádivas y se regala al hombre.
Mas ninguna tierra que yo haya amado ha hecho más que absorber mi agua y permanecer inmutable.

Es entonces cuando dar comienza a doler y el alma se agrieta.


miércoles, 5 de abril de 2017

Como el mar

Soy como el mar,
y el mar no tiene dueño,
ni un solo nombre,
ni sitio.
El mar no tiene hogar
ni una sola cara,
y tan pronto te lame amoroso
como se embravece.
Así soy yo, brava,
contra las limitaciones de la costa,
tan escarpada,
que golpeo,
y aún así no escapo,
pues como el mar
no tengo casa,
mas tengo cárcel.

Soy como el mar,
tan tibia en las noches
y en los días frío inmenso,
y hay en mi interior profundidades abisales,
tiburones,
volcanes,
suave arena.
Pues el mar no tiene una sola forma
o un solo secreto
y como yo
está aún así a la vista de todos.

Y de pronto el plato llano
ruge siendo marea,
que grita, y aún así no escapo,
pues como el mar
no tengo casa,
mas tengo cárcel.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Cuando tú y yo nos encontremos

Llevo soñándote toda la vida y sé que sueño memorias que aún no he podido formar. En mi cabeza ya nos hemos querido durante 30 años aunque solo he vivido 23. Quizá seas, o quizá no, el que legue la sonrisa a mis hijos, pero a ciencia cierta serás el que plante el árbol de la vida en mí.
Llegará un día en que te conozca y te haya conocido siempre; un día en que mire a tus ojos como a un espejo y me sienta en casa. Un día en que entienda por qué la vida no me dejó ser feliz con nadie más.
Entre tú y yo nacerá un mundo donde todo lo que lo habite será enteramente nuestro; donde el trono será mío por derecho y no me harás jamás compartir la corona. Y puede que la cocina, o la cama, sea nuestro reino, y los besos los más múltiples habitantes. Llegará un día donde me ría de las migas de amor que me dieron mientras muerdo el pan que hayamos horneado.
Tú no tendrás hora, ni para llegar ni para irte, ni tendrás prisa. No existirán los minutos ni las obligaciones cuando nos necesitemos, pequeños y marchitos, en las horas más débiles de la noche. Y aunque me encantará hablarte, ni siquiera necesitaré hacerlo.
Tú serás por entero la cuna en la que me meza, la canción que ahuyenta a la muerte y la luz entre la niebla.
Y nacerá un mundo donde el miedo poco a poco se haga más pequeño, cuando tú y yo nos encontremos.

lunes, 20 de febrero de 2017

Me he despertado pensando en ti
Y anhelando el olor de tu cabello
Y anhelando el sabor de tu saliva
Y la suavidad de tu alma contra la mía
Éramos dos y fuimos uno
En el momento en que nuestros cuerpos confluían,
Se apagó el mundo,
Se prendió la llama.
Tú en mí eres como un vagabundo llegando a casa
Y en la alacena de tus labios descansan
Mil besos que voy a robarte.
Todo tu cuerpo es arte
Y solo Dios puedo llamarte
Si de la mano me llevas al cielo.
Son tus dientes las estrellas,
Y solo Dios te puedo llamar
Si es tu cuerpo el cálido Sol
Y tu saliva la espuma del mar,
Y si es tu alma el Universo
Y tus ojos el firmamento
Para mí no existe ya más cielo
Que el de tu paladar.

viernes, 10 de febrero de 2017

Me pierdo
sin ánimo de encontrarme
en cada beso contigo,
y es tu pelo el abrigo
más sedoso que he tenido,
y tu piel la delicia
más intensa que he lamido,
y tu cuerpo un altar donde
solo rezo a lo prohibido.
Escribe tu saliva cuentos
de mi cuello hasta mi ombligo,
y mi mente solo es cuerda
cuando se encuentra contigo
y me ata firmemente
el corazón al oído,
que de tus palabras dulces
siempre es atento testigo.
Yo mendigo,
anhelante,
que el caprichoso destino
ceda tus brazos a mi cuerpo
en las noches de frío,
ceda tus besos a mis labios
cuando mustios y ateridos
agonicen en la calle
necesitando tu asilo.
Yo mendigo,
implorante,
ante los dioses del Olimpo,
que tu cuerpo solo muera 
en el valle del olvido
y sea en la cuna de mi ombligo
perenne como el olivo,
caliente como el verano
y de mis pecados castigo.

2011.

Tú piensas como yo.
Tampoco andas distinto
ni te ríes diferente.
Utilizas las mismas palabras
y muerdes los mismos panes
e hilachas los mismos versos.
Tú eres tú en mí,
y yo soy yo en ti,
siendo yo en mí
y viceversa.

Sin embargo,
no andas por los mismos caminos,
y aunque nos cubra el mismo cielo
tus nubes son distintas a las mías.
En algún lugar, quizá en Roma,
ya que todos los caminos llevan allí,
nos encontramos en una bifurcación
y aunque no te conozca, te conoceré
y sabré cómo vas a sonreírme
y te sonreiré de la misma forma.

Desconfianza

 Igual que cuando fuera llueve Y decide una, por no enfermar, Por prevención, porque se conoce el cuerpo, Ponerse un abrigo, la bufanda, los...