lunes, 20 de febrero de 2017

Me he despertado pensando en ti
Y anhelando el olor de tu cabello
Y anhelando el sabor de tu saliva
Y la suavidad de tu alma contra la mía
Éramos dos y fuimos uno
En el momento en que nuestros cuerpos confluían,
Se apagó el mundo,
Se prendió la llama.
Tú en mí eres como un vagabundo llegando a casa
Y en la alacena de tus labios descansan
Mil besos que voy a robarte.
Todo tu cuerpo es arte
Y solo Dios puedo llamarte
Si de la mano me llevas al cielo.
Son tus dientes las estrellas,
Y solo Dios te puedo llamar
Si es tu cuerpo el cálido Sol
Y tu saliva la espuma del mar,
Y si es tu alma el Universo
Y tus ojos el firmamento
Para mí no existe ya más cielo
Que el de tu paladar.

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