Eres como el agua.
No, eres agua, agua en mí.
Necesario, pero insípido.
Sin olor, sin color, transparente.
A veces me encharcas los ojos
y otras, cuando muero de sed,
te me ofreces y me calmas.
Tus deportes de riesgo son saltar
corriendo de mis cuencas, rodar por
mis mejillas, precipitarte al olvido
y ahogarme.
Intento llenar el olvido con tus recuerdos
y contigo,
pero eres agua.
Y como agua llegas al tope y te desbordas
y te viertes en mí de nuevo,
bañándome los pecados.
Te necesito para mi piel,
para mi boca, para mis células.
Estás en casi todo,
y a veces te evaporas,
porque eres agua.
Tú me compones
y en mis desiertos me abandonas,
porque eres agua.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
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