martes, 13 de febrero de 2018

Tus tardes de domingo

Soy reina sin reino,
sin hogar
y sin castillo,
soy reina del olvido
y de las cosas que he temido,
soy reina de los árboles
y reina entre el frío
del valle de costillas
de mi corazón vacío.
Una vez tuve reino
y fue un lugar bello y florido,
mas una espina de rosa
se clavó en mi tobillo
y fui por el camino
perdiendo tanta sangre
que me hice de alambre,
carne mustia y hierro frío.
Y cuando vi caído
mi cielo, en la tierra
arrojé mi vestido
y al corazón más piedras
y ahogué los sentidos,
me hice de madera,
pues lo muerto ni espera
ni se siente vencido.
Mas se coló una hiedra
entre tanto hastío
y el verde de la hierba
y del pájaro el trino
a veces me recuerdan
que el mundo sigue vivo
y podría ser reina
de tus tardes de domingo.

Soy reina sin reino,
sin hogar
y sin castillo,
soy reina del olvido
y de las cosas que he temido,
soy reina de los árboles
y reina entre el frío
del valle de costillas
de mi corazón vacío,
mas de pronto te ríes
como ríen los niños
y baten como alas
tus pestañas de felino
y se derrite el hielo
y noto el anhelo
de algún día ser reina
de tus tardes de domingo.

lunes, 22 de enero de 2018

Siendo como fuiste casa mía 
Hogar donde siempre había lumbre 
Hombre donde siempre había hombro
Y cama que nunca estaba fría 
Cuando fuera llueve y tengo el día 
Lleno de fantasmas y de hambre 
El corazón un pálido calambre 
Y el alma exangüe de alegría
Recuerdo cómo tu puerta se abría
Y el abrazo de tu cuerpo de madera
Y las horas enterrada en las maneras
Todas en que enterrabas la melancolía
Y no es ya mi voz más elegía
Pues elijo volver a tus dulces ruinas
Y de tus vigas y techos ser la reina
Y que mi corona sean tus espinas.
Pues son tus restos más bellos que si completo
Un hogar frente a mí se hiciese vida
Y en tus ojos para siempre habito, 

Y que mi corona sean tus espinas
Cuando las ramas de los árboles tiritan
Y se vuelve el mundo frío, helado, seco
Yo encuentro mi refugio en el suave
E inexplorado de tu espalda hueco
Que se haga noche eterna entre las sábanas
Y el Sol exista solo en tu mirada
Y beba el agua que de tu boca emana

Llegando contigo al cálido Nirvana.

martes, 9 de enero de 2018

A 22 de diciembre

Hay letras bailando
Y pisándome los pies
Riendo al son 
De una canción 
Que no disfruto.
Mi alma está de luto
Y es que se ha muerto
El eterno aliento
De la esperanza 
Que yo recluto.
Se dijo una palabra
Y luego otra
Y supieron a daga
A derrota
A herida cansada
A cabeza loca
A repetición 
Como el pum
Pum
Pum
De un corazón 
Y como el rumor del aire
En su cámara exangüe 
Y luego la palabra se extinguió 
Y se fue el romance
Con el pum
Pum
Pum

Con que se va la sangre

jueves, 27 de julio de 2017

Cuando el alma se desgarra y se envenena
y los pájaros no cantan más canciones
y las flores abandonan los jarrones
que se quedan solos llorando de pena,
cuando las alas se cortan la melena
y de azúcar solo quedan los terrones
y las noches viven muertas de terrores
y no queda más comida en la alacena.
Cuando se hiela la sangre en las venas
y la cara lleva grandes ríos salobres
y el puñal más fuerte es un simple nombre
que por escogerlo se ha hecho condena.
Cuando el cielo acuna a la luna llena
y te haces mujer loba por un hombre
y te haces aún más negra que las noches
y te ríes como se ríen las hienas.

Es entonces cuando habiendo sido plena
y habiéndote quedado en simples golpes
muerdes toda mano que te toque
aún si la caricia merece la pena.
Yo
Lo he dado todo
Las risas
Las caricias
Los poemas
La entrega
La libertad
La dulzura
La pureza
El espíritu
El corazón

Y a mí
Me han dado todo
Las pesadillas
La paranoia
El dolor
El grito
La herida
La sal
La tierra yerma
El alma mustia
La flor rendida
El pozo negro

miércoles, 19 de julio de 2017

Ven y

préstame un reloj, que esté roto, que no funcione. Tú que eres más alto, cuélgalo en la pared y veamos cómo no pasa el tiempo, cómo las horas no se nos desgranan, cómo los días de patas cortas se hacen eternos. Préstame un reloj que se haya parado como se para el corazón al verte y que nos regale un tiempo inconmensurable donde tenernos y mirarnos sin prisas, como si fuera para siempre. Préstame un reloj que nos presida y se haga ley, que nos vea hacernos carne y luego agua, que nos vea mordernos con hambre y lamernos con gula. Un reloj que sea el Dios de todas las cosas que tenemos y la única medida a conocer, henchido con un minutero corrupto y un segundero tan abandonado como yo a tu piel.
Un reloj jubilado, cansado, muerto, que haya dejado de ser para dejarnos ser a nosotros, durante un momento, durante horas, durante días, lo más sempiternos que podamos.

Desconfianza

 Igual que cuando fuera llueve Y decide una, por no enfermar, Por prevención, porque se conoce el cuerpo, Ponerse un abrigo, la bufanda, los...