En las calles que he cruzado y desandado,
Por las vías que buscaba tu sonrisa,
¿Dónde está tu mano?, tu deseo, ufano,
Tu tristeza, tu bruma, tu risa,
Yo sé que te conozco desde antaño
Desde el lugar donde el tiempo no tiene prisa,
Otoño en tus ojos, en mi alma verano,
En los hilos que las nornas nos tejían,
He ido adivinándote en cada paso
Y eras la oda oculta en cada elegía
Cuando elegía no continuar sembrando
En campos yermos donde no nace la vida.
Y este pie, que tantas veces he odiado,
Y esta cadera y esta indómita costilla,
Todo a ti se ha ido aproximando
Minuto a minuto, día tras día,
Con la paciencia de un mar que, bravo,
La costa con su lengua salada lamía,
Eres la roca, eres la playa, eres el faro,
Eres la mar, eres la sal, eres la vida,
Y cada uno de mis dedos hizo un trazo,
Fui dibujando en secreto tu mandíbula,
Fui imaginando entre susurros tu tacto,
Saboreando a solas tu saliva.
Te veo ahora y me hueles a pasado,
A presente, a futuro, a pura dicha,
Otoño es en tus ojos, en mi alma es verano,
Primavera cuando arrojas luz al día,
Fui una sirena con el canto ya apagado
Que te buscaba como a Atlántida perdida,
Pues eres la roca, eres la playa, eres el faro,
Eres la mar, eres la sal, eres mi vida.