Te diría que a veces amando
he podido sentir los colores,
como el verde de tu iris
galopando por las colinas de mi cuerpo,
y a veces he podido
saborear los sonidos,
como cada vez que mi oído ha lamido,
ávido y hambriento
tu voz, o tu risa.
He podido ver también los sabores,
lo dulce que eres,
lo picante que me vuelves,
y me he sumido durante meses
en una suerte de sinestesia
que me hacía tremendamente feliz.
Y luego algo
se me ha extirpado de dentro sin miramientos,
entre mis gritos, los que se oían,
y mis otros gritos, los que se vieron,
y sufrí un dolor durante días,
semanas,
meses,
noches,
reviviendo sin anestesia un infierno
que me ha tocado pisar demasiadas veces.
Y entonces después un día
me desperté y no veía nada,
ningún color más que el gris,
no oía, no olía,
tu risa no retumbaba, tu colonia era solo agua,
y al final había perdido tanto los nervios
que ya ni el goce del tacto me queda.
La anestesia te duerme y te enfría,
te vuelve medio cadáver
para medio, a su manera,
salvarte de estar viva.
miércoles, 24 de abril de 2019
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El paisaje robado
Cuando te robé un beso solo pensé Que ese beso era tuyo Y por ello lo robaba, Que era una expedición traviesa A la cueva de una boca que...
-
Cuando rompen las olas me imagino Que es una inútil intentona De abrazarse y agarrarse a la costa Fragmentarse y escurrirse entre las roca...
-
Hay cosas en mi alma De porcelana Que no puedo dejar que toques Con tus manos rotas, Pues tus esquinas impías se me clavan, Me desgarran el...
-
Me enamoraré de nuevo, De una canción, De una poesía, De la caricia de una comida en el paladar, Del abrazo de mi madre, De la risa de mi g...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.