Morir
Es un arte, como todo lo demás,
Yo lo hago excepcionalmente bien.
Lo hago de tal manera que parece infernal
Lo hago de tal manera que parece real
Morir
Es un arte, como todo lo demás,
Yo lo hago excepcionalmente bien.
Lo hago de tal manera que parece infernal
Lo hago de tal manera que parece real
Recuerdo cuando me hacías sentir
como si nadie más existiera,
como si el cielo fuese
mi cama permanente,
como si la belleza se hubiese inventado
para mí;
y recuerdo
que cada palabra que salía de mi boca
parecía apasionarte,
interesarte,
darte más ganas,
hacerte reír.
Recuerdo todas las noches que dormimos
y las que no dormimos
y las que nos despertamos,
pareciendo que nunca te hartabas de mí,
y recuerdo que empaqueté mi vida
y corrí a tu lado pensando
que el resto de mis días
serían así.
En algún momento
tu atención se fue mudando
de las cosas conmigo
a las cosas sin mí,
había veces que estábamos hablando
y no recordabas
lo que acababa de decir.
Me vestí y me peiné tantas veces
que no te dabas cuenta
que me dejé de vestir,
y las horas que antes pasaba contigo
empecé a pasarlas
con un negro porvenir.
Un presagio se instaló en mi alma,
mi corazón, pesado, me hablaba de partir,
la ropa que estaba en los armarios
me hablaba de otra época
en la que fui feliz;
encontré el calor sola en la ducha,
el frío ambos en cama,
el amor tan baladí
como arena
que entre dedos desgrana
y me hace preguntarme
qué ha pasado aquí.
De pronto ya no me veía guapa,
ni me veía lista,
ni me veía feliz.
De pronto ya no era interesante,
ni buena acompañante,
me convertí en tu actriz.
De pronto, el cielo era noche,
de pronto, yo no valía nada,
de pronto, estaba inacabada,
y muerta en vida a mí me vi.
Y ahora, siendo tan invisible,
como resulto para ti
ya solo me queda el recuerdo
de lo que otrora un día fui.
Hay días en que me levanto y todo está bien. Camino, un paso tras otro, una canción alegre sonando, un pájaro canta, un crío chilla de júbilo en el parque...y de pronto el lodo. Una píldora salada se me deshace en la lengua, una bola de miedo me pesa en el estómago, un fango alquitranado se me instala en los ojos y me hace verlo todo, todo negro.
Hoy es uno de esos días donde parece que solo las nubes tienen algo que decir. Las avispas me rondan las orejas, me zumban en los oídos, me traen vientos de un presagio antiguo y futuro. La vida me pesa tanto a veces...noto la mentira en el aire...noto la duda en las suelas de mis zapatos...la letanía de siempre metida en los bolsillos.
Soy un agujero en el alma y otro agujero en el corazón, por los que siempre se cuela el caos.
Igual que cuando fuera llueve Y decide una, por no enfermar, Por prevención, porque se conoce el cuerpo, Ponerse un abrigo, la bufanda, los...