miércoles, 24 de abril de 2019

Vacua y cruda

Perdóname, me digo,
te prometí que no volvería a dejarte sola,
nunca,
y aquí te tengo hecha estragos,
las velas apagadas,
los barcos zarpados,
el miedo en la nuca.
Otra vez sola y desnuda.
Si pudiera, juro, si pudiera
te cogería en mis brazos,
te arrullaría
en una cuna,
desharía el tiempo por ti
como se deshilachan los hilos
de la cordura.
Estás vacua y cruda.

Perdóname, me grito,
perdóname,
abrí las ventanas,
abrí las esclusas,
y mientras morías de hambre
pidiéndome carne
te nutrí de excusas.
Y el alma te fue adelgazando,
creando la cárcel
en que eres reclusa.

No sé cuál fue el momento
o el paso exacto
en que te hiciste adulta,
entre tus dolores
y uno de mis parpadeos
pasaron mil lunas.
Me gustaría cubrirte de besos,
pero tú ya estás cubierta de púas,
y poder volver atrás en el tiempo
para oír tu risa
cristalina y pura.

Perdóname, por favor, perdóname,
yo iba siendo sorda
mientras tú ibas siendo muda,
 y mientras morías de hambre
pidiéndome carne,
te nutrí de excusas.
Desharía por ti el tiempo
como se deshilachan los hilos
de la cordura,
pero temo haber llegado tarde,
el Sol está por ocultarse
y estás vacua y cruda.

viernes, 12 de abril de 2019

Teño tódalas palabras do mundo
a mi disposición
to communicate to people
and I perfectly know how to use them
y sin embargo
no consigo
lograr que alguén me entenda.
A magnitude da miña soidade
a veces es tan grande que
I just can't feel
anything else.

jueves, 11 de abril de 2019

Triste perra apaleada teme siempre

Resuena un ladrido,
como de perro,
quizá rabioso,
cuando río.
Algo está cansado de que
lo esconda.
"¡Agáchate, agáchate!", le digo.
Temo no ser
lo suficientemente honda.
Al final saldrá a flote,
y será (seré) todo
basura y escombros,
una tierra yerma,
devastada
por reyes sin corona.

Abrí mis puertas, ¿sabes?
Como se abren a un amigo.
Al abrir las puertas entraron
las mentiras,
el dolor
y el frío.
Una suerte de termitas me comieron
hasta los huesos,
me los dejaron roídos,
la canción más dulce suena enferma,
me taladra los tímpanos.

Triste perra apaleada teme siempre
volver a gustar del abrigo.
Llevo rabia dentro, a veces muerdo,
me destruyo,
es un virus.
Cuando sale a pasear de noche
resuena como un ladrido,
al final saldrá todo a flote
y entonces
habré perdido.

Como el eco

Ser como el eco,
hablar y hablar
sin decir nada,
notar el hueco,
la herida en el pecho,
el corazón yerto,
cubierto
de llagas.
Palabras son dagas,
del filo el veneno
se clava en el alma,
se impregnan los dedos,
un dolor sediento
con huellas malditas,
lleno de memoria,
cubierto de aristas.

Y soy como el eco,
hablo y hablo
sin decir nada,
soy todo esqueleto,
triste piel ajada,
me huele el aliento
a risa inventada
y me pesa el cuerpo
como si fuese anciana.
Palabras son dagas,
maldito el cerebro
que no tiene fugas
ni momentos huecos,
yo todo recuerdo,
recuerdo el mordisco,
recuerdo el dolor sordo,
recuerdo los gritos.

Del filo el veneno
se clavó en el alma,
me impregnó los dedos,
durmió en mi cama,
y soy como el eco
y no digo nada,
soy todo esqueleto,
triste piel ajada.

viernes, 1 de marzo de 2019

La mano de Alex

Los primeros rayos de Sol entraron reptando por la ventana hasta la cama, jugando a escalar por la mejilla de ella, que sintió el calor, muy leve, y soltó un murmullo de satisfacción. Notaba el cuerpo de Alex a su espalda, y este, al escucharla, deslizó su mano por su cintura hasta debajo de su pecho y la arrimó contra él. La chica sonrió, todavía perezosa, pegó más la espalda a su vientre intentando fundirse en un abrazo más profundo. Su propia mano, blanca y pequeña, encontró la de él y entrelazó sus dedos.
-Pronto habrá que levantarse -murmuró ella, con voz soñolienta y protestona- y yo solo quiero quedarme en cama así tooodo el día, remoloneando.
Como única respuesta él la abrazó más fuerte y, pegándose a su melena, la besó en la parte posterior de la cabeza.
Aquello estaba bien, pensó ella, estaba muy bien. Había dejado atrás todo lo conocido solo por Alex, porque cuando le conoció supo que era él y que le seguiría al fin del mundo, así que cuando hubo que hacerlo metió sus pantalones, sus camisetas y el resto de su vida en una maleta y dejó muchos kilómetros atrás su tierra para disfrutar eternamente de momentos como aquellos, el acostarse cada noche juntos y el despertar con él cada día.
Mientras disfrutaba del roce cálido y el firme abrazo, el sonido de su móvil rompió el silencio. Sin abrir los ojos, arrugó la nariz, molesta por la inoportuna llamada, y contestó sin mirar siquiera quién era. Lo primero que escuchó fue el inconfundible sonido de la calle, del tráfico, un perro ladrando, un claxon, el llanto de un niño pequeño.
-¡Hola, cariño! Perdona que te moleste tan temprano, pero he salido corriendo de casa porque llego tarde al trabajo y me he olvidado el almuerzo, ¿puedes acercármelo después?
Abrió los ojos de forma automática al mismo tiempo que el corazón se le disparaba. Lentamente despegó el teléfono de su oído y, mientras la mano la atraía todavía más hacia el cuerpo a su espalda, vio el nombre en la pantalla, inequívoco: Alex.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Ojalá

Ojalá ser
distinta, normal,
ojalá,
cambiarme de cuerpo,
quitarme de encima este yugo,
esta estría,
este pecho,
ojalá vaciar las caderas,
demasiado llenas,
y llenar el trasero,
demasiado plano,
ojalá arrancarme la cicatriz,
ojalá ser lisa en los sitios correctos.
Ojalá, ojalá, se fuera
este demonio que llevo a la espalda
que se sube conmigo a la báscula
y hace que la mente no cambie
aunque el número baje,
este demonio que me quita
la risa de la boca,
la belleza de la cabeza
y el pan de la mano.
Ojalá ver bajar la tripa,
la talla,
ojalá coger una goma y borrarme el cuerpo
y empezar,
empezar de cero,
ojalá. 

miércoles, 16 de enero de 2019

He cambiado

He cambiado el peso de los años
por el peso de tu cuerpo
y el paso de los ríos
cayendo de mis ojos muertos
por los lagos tan salobres
que corretean en silencio
entre el valle de mis muslos
cuando lo escalan tus besos.
He cambiado las mentiras,
sucedidas en miríadas,
y el coro de desdichas
por tus cientos de miradas
y la suerte, antes esquiva,
ahora se muestra mi amiga
cuando en tu pecho desnudo
la cabeza me descansa.
He cambiado la desgracia
por tu azar afortunado
y el camino que ahora sigo
son las líneas de tu mano,
he cambiado el desierto
por tu oasis entre sábanas,
por las dunas de tu cuerpo
donde me muevo descalza.
He cambiado flores muertas
y esperanzas fracturadas
y coronas de otras reinas
por tus cientos de miradas
y la suerte, antes esquiva,
ahora se muestra mi amiga
cuando en tu pecho desnudo
el fragor del mundo calla.

Desconfianza

 Igual que cuando fuera llueve Y decide una, por no enfermar, Por prevención, porque se conoce el cuerpo, Ponerse un abrigo, la bufanda, los...