miércoles, 6 de marzo de 2024

Desconfianza

 Igual que cuando fuera llueve

Y decide una, por no enfermar,

Por prevención, porque se conoce el cuerpo,

Ponerse un abrigo, la bufanda, los guantes,

Abrigarse la piel, que se le enfría deprisa y no recupera rápido, 

Así igualmente es cuando dentro

Al fondo del alma, en la parte más tierna, 

Se empieza a adivinar escarcha.

Una escarcha pesada y oscura,

Densa y pegajosa,

Que conozco de hace tantos años que lo he olvidado. 

Entonces me abrigo el alma,

Y los ojos, que empiezan a llover, 

Con un chapoteo incesante,

Se cubre de nubes mi cabeza 

Toda mi sangre es torrente y es vendaval, 

No tengo ya un solo pensamiento tranquilo. 

Ya el clima habrá cambiado para siempre me imagino,

Ya en esta ciudad no podré volver a respirar tranquila bajo el Sol,

El granizo acechará tras la esquina de cada sonrisa 

Y la bruma empañará la mañana de cada nuevo día. 

Vacía de aullido de loba

 Una mano de mármol se desploma,

El cuerpo en llamas,

Alma en trizas,

Un alba naciendo en la loma,

Una garganta sometida

Vacía de aullido de loba

Un espíritu en pena 

Que flota sobre las cosas. 

De mí ya no quedan dientes,

Ya solo queda carcoma,

Entre las encías sangrantes

Un fantasma de grito asoma,

Cuentan que en amor y guerra todo vale

Mas, qué pasa con la derrota?

Rota,

Ajada,

Estúpida,

Llorando por triste limosna,

Vertiendo besos en boca de cal,

Yendo por ti a conquistar Roma,

¿qué hago con mis tristes huesos 

y mi carne siempre tosca?

¿Hay algo en mis ojos pequeños 

Que haga grande a mi persona?

Ay, me pregunto sin fin

Mientras el reloj sangra cada hora

¿Hay algo en este mundo adusto

Que no sea tan grande para hacerme sombra?


miércoles, 18 de octubre de 2023

Otoño herido

 Hay cosas en mi alma

De porcelana

Que no puedo dejar que toques

Con tus manos rotas,

Pues tus esquinas impías se me clavan,

Me desgarran el sentido y el sentir,

Me deshilachan la calma,

Como una nube que se parte sin esfuerzo.

Tengo ya el corazón desportillado,

Latiendo cansado como un viejo,

Muriendo,

Las piernas que me llevan a caminos

Que no son para mí (quizá no tengo camino),

Los brazos vacíos de abrazos

Y el cielo de mi boca, totalmente nublado,

Anunciando tormenta.

Y con la mente hecha jirones cargo,

Avanzo hacia atrás, 

En la tierra y en el tiempo,

Busco dónde empezó a asustarse mi oído

Al escuchar palabras que prometen ternura,

Busco quién y cuándo

Me cargó los ojos de sangre y arrugas,

Busco, sobre todo busco, por qué.

Hay cosas en mi alma 

De cristal

Que no creo que sostengan tus huesos partidos,

Tus risas de hiena,

Tu esencia durísima,

Pues sus aristas afiladas se me clavan,

Me desgarran el sentido y el sentir,

Me deshilachan la calma,

Como una nube que se parte sin esfuerzo. 

jueves, 20 de julio de 2023

Los poros privados de una sábana de arena

 Cuando rompen las olas me imagino

Que es una inútil intentona 

De abrazarse y agarrarse a la costa

Fragmentarse y escurrirse entre las rocas,

Escindirse y esconderse entre las grietas,

Escurrirse y alejarse sin demora,

Está el mar lleno de heridas que con sal 

Nunca curan, siempre duelen, siempre lloran.

Y la playa como cuna en calma espera,

Como cama con sábana de arena,

Su paciencia extendida se desgrana,

El viento la mueve, la vuela.

"Ven, hija, que te entiendo, cuánta sal",

Parece que le dice, a su manera,

Como si la quisiera arrullar 

Como una madre arrulla a su nena.

Y el mar, que es un mar de lágrimas,

Un mar de furia, de eco de pena,

No tiene paciencia para más esperar,

A los brazos que aguardan se va a la carrera

Y la ola que rompe, rompe el mar,

Rompe la angustia, rompe llorera,

Rompe pecho de carne que quiso creerse de piedra,

El abrazo en la noche que cae 

Guarece océano y tierra,

Que se funden en los poros privados

De una sábana de arena.

viernes, 14 de octubre de 2022

No tengo título

 Algún día me 

Partirá la garra por dentro, me

Arrancará el último aliento, me 

Destrozará lo que me queda de cuerpo, me

Corroerá hasta hacer papilla mis huesos.

Me

Entregué al abrazo de un muerto, me

Arriesgué con la suerte de un tuerto, me

Partí un espejo frente a un gato negro, me

Enamoré de cada átomo y verso. 

Me

Dormí entre tus brazos una noche de invierno, me

Desperté persiguiendo un sueño, me 

Inundaron buitres, los ojos los cuervos, me

Entregué a seguirte sin tener ni resuello.

Me

Creé problemas que aún no se han resuelto, me

Corté las venas y dejé largo el cabello, me

Cubrí la herida con el suave velo de

Tu indiferencia, que parece veneno.

De

Amor se muere, yo me estoy muriendo

De

Amarte a gritos no me queda silencio,

Que a los relojes ya les falta tiempo y que

Tú para mí ya eres solo recuerdo.

De

Amor se muere, yo me estoy muriendo

De

Amarte a gritos no me queda silencio,

Sé que a los relojes no les queda más tiempo,

Fe

Tengo en que al menos guardes mi recuerdo.

lunes, 26 de septiembre de 2022

Una nube oscura y sola

 De mí y para mí

lo que me quedará siempre será la Muerte,

como una vieja amiga que no abandona,

como un cuervo que se pasea.

Una nube oscura y sola

soy, una nube oscura y sola.

Llovió y lloví,

yo vi la roca romperse 

al golpearse con mi dolor, morirse

de pena, de esperanza y de destino,

y ahí estaba la Muerte,

para mí y conmigo,

soy una nube oscura,

para mí y conmigo. 

El cielo se hizo trizas, 

el corazón reguero,

el jilguero de mi risa 

ya no retumba en mi pecho

y esta jaula imprevista 

que es la dueña de mi encierro

se me clava en la retina,

me corroe el cerebro.

Una nube oscura y sola

soy, una nube oscura y sola. 

De cosas que estallan hablaba,

de la daga clavada en mi pecho,

hablaba y todo estallaba 

rompía, tronzaba,

se hacía pequeño,

¿a dónde iré a reparar

(¿y quién me va ayudar?)

este mundo entero? 

Ay, yo vi la roca romperse

al golpearse contra mi pecho,

y marchitaron las flores de angustia, 

sequía, agonía, de gritos y duelo, 

el jilguero de mi risa 

ya no vuela en el viento,

una nube oscura y sola

soy, una nube oscura y sola.

Morirse de pena, de desesperanza,

morirse de miedo,

morirse con amor en la garganta,

sin sentido y sin lamento.

Morirse de nada y de destino,

morirse de tormenta y cielo abierto,

y ahí estaba la Muerte, para mí y conmigo,

y morirme, mi único acierto.

viernes, 17 de junio de 2022

A la misma velocidad que

 Me marchito

A la misma velocidad que

Me desespero 

A la misma que el sueño húmedo

Áspero 

Como lengua de gato 

Me rehúye

A la misma que el gato sin lengua 

Maúlla cánticos en los tejados

Canta maullidos

A la luna 

A otra gata 

A la nada

A todo

Yo me marchito 

Y se me cae un pétalo 

De cristal líquido 

De mi ojo abierto 

Una flor que se desgasta 

Con los roces 

De miradas húmedas 

Ásperas 

Como esparto.

Y llevo un nido en el corazón,

De espanto,

Buscaba lecho tierno

Un pájaro 

Aventurero, ingenuo 

Y necio incluso,

Nido inconcluso,

Corazón etéreo.

Me marchito

A la misma velocidad que 

Me muero

Por el brote de una risa,

Por un beso,

Por un hueso del cadáver 

De lo que antes vivía 

Y palpitaba entre nosotros,

Ahora muerto.

Vine buscando 

Un lecho tierno

Y me hallé un río seco,

Un cementerio,

Un árbol torcido,

Un gato sin lengua,

Negro, rompiendo espejos,

Bajo una escalera, tirando sal

Y de ojo tuerto.

Así que me marchito

A la misma velocidad que

A la misma velocidad que

Gana terreno el suelo yermo.

Y me marchito

A la misma velocidad que

A la misma velocidad que

Te sueño.

jueves, 17 de febrero de 2022

Fuego azul

 Hablando de morir y de vivir me pregunto,

¿Qué es qué? 

¿No son fantasmas todos los que habitan en esta tierra?

¿No lo soy yo misma, con las manos llenas de arena,

De cristales del pasado, de presente, neblina,

Envuelta en lazo,

De humareda de futuro?

¿No vivo sin vivir,

Siendo muerta,

Cada día que el Sol me acaricia la cara

Con la delicadeza de un bofetón?

¿No vivo sin vivir, 

No me ahogo y me naufrago

En copas de vino, 

En manos vacías, 

En vidas inciertas?

Y, ¿Qué es qué? Me pregunto

Quizá nos hayan engañado toda la vida 

Mi corazón late mas no aletea

Me invade el rumor de la sangre y nada más,

Una calma inhóspita e inacabable.

Y luego cruzas la puerta,

Fuego azul, tus llamas me queman,

Tu presencia a veces duele,

El Sol se desorienta, refulge en tu pelo,

En tus ojos chocolate,

Se olvida de pegarme, se olvida de asfixiarme.

A veces me quedo sin aire,

Unas veces bien, porque lo robas,

Otras veces mal, porque me apuñalas,

En cualquier caso, yo muero.

¿Y no muero sin morir,

Sintiéndome más viva que nunca,

Desde que tú y yo habitamos el mismo mundo?

Desde que tus labios y los míos a veces se pelean y a veces se perdonan,

Desde que el futuro no importa porque tú eres el presente,

Envuelto en lazo,

Que parece haber estado todo mi paso por la vida esperando.

Hueles a nada y hueles a todo,

Sabes a ducha caliente y a deseo,

A limón y a cerveza,

A espanto y a euforia,

A certeza de que, después de morirme contigo,

No volveré a sentirme nunca tan viva

En todos los días que no vivo.

lunes, 14 de febrero de 2022

Que no quiero ser el ratón

En algún momento me moriré. Espero que ese momento no me quede muy lejos.
Lo pienso una vez y otra en un parque a oscuras en Barcelona. Comienza a caer lluvia, me agrada. Un poco de empatía: del cielo, de las nubes. Yo también estoy preñada de agua y de tristeza. Yo también lluevo.
No hay nadie a quien echarle la culpa, salvo a mí. A mí y a Mí, dos caras de una misma moneda envejecida sin uso ni valor.
Estoy sentada en un banco y me llueve encima. Esta parte de mí (de mí y no de Mí) no sirve para el mundo. Y tampoco es que quiera estar en el mundo, pero tengo que sobrevivir un poco más. Sobrevivir otro ratito. 
La otra parte de Mí comienza a tirar con fuerza. Siento mis emociones, líquidas, correr por mis huesos, deslizarse como en un tobogán hacia la nada. Y después solo queda la nada, y la rabia. Quedo yo, al fin y al cabo, porque esto también es parte de Mí, aunque no de mí. 
¿Está Dios jugando conmigo al gato y el ratón?
No quiero ser el ratón.
Me llueve, me llueve. Necesito más lluvia, necesito nieve, necesito pelotas de granizo. Necesito una punta afilada surcando piel como un navío a la deriva. Necesito vaciarme de todo lo que soy.
Necesito llenarme de todo lo que soy. De la rabia y el desprecio y la apatía. De la risa sardónica, de la lengua afilada, del cianuro en vena. 
Una parte de mí llueve. Otra parte de Mí le dice que ya está bien, que lo ha intentado, pero que no vale para sobrevivir otro ratito. 
Que no quiero ser el ratón.

miércoles, 26 de enero de 2022

Denso

 Se ha vuelto el aire

denso,

denso, 

denso,

como el plomo,

y la lágrima ligera en las manos

y en la lluvia, 

y el aire

denso, denso, denso, 

y cuando corro

se siente como si intentase alcanzar la luna. 

Aullando estoy, 

bajo sucias estrellas,

bajo brillos que de brillar no saben

como tus ojos,

y se ha vuelto el aire

denso, denso, denso, denso, denso,

y un pulmón me falta 

y hasta en la calma me ahogo.

Y el corazón me falta

y hasta en la cama me ahogo.

domingo, 23 de enero de 2022

Siete vidas de fango

 Vomitando fango y tierra,

Esta madrugada se pasa más lenta.

Por cada espina clavada, 

Una pesadilla que viviré,

Mi cama, campo de batalla,

Mis sábanas, lengua de lagarto,

El veneno de las horas que intento,

De verdad lo intento,

No estar consciente, me atrapa.

De las siete vidas de gato que escogí,

¿Recuerdas? Probablemente no

Que escogí vivir contigo,

Me pasaré las siete vidas gritando sola,

Lamiéndome las heridas,

Sacando las uñas,

Desconfiando del agua fría,

Asustando los tejados con mi larga oda

A lo que nunca fuimos,

Con mi triste elegía

A lo que creí que éramos,

Esperando reencarnarme en otra cosa

Y olvidar.

Al final, tenerte fue

Como caminar con una espina

Clavada en la planta del pie.

Y era una espina invisible, porque mis dedos

Mis torpes dedos, que solo usé para quererte,

No la encontraban.

Y como me dolía,

Y cada día me dolía más,

Decidí arrancarme los nervios,

Con una zarpa que uso para los peores casos.

Me abrí en canal,

Me arranqué la columna,

La mastiqué hasta triturarla.

Quiero arrancarme el cerebro y no recordar.

Vomitando fango y sangre

Se me pasa más lenta esta vida,

A ratos tengo ganas de tomar el camino fácil,

Saltar a la siguiente existencia,

Y a la siguiente

Y a la siguiente,

Acabar en siete días las siete vidas

Que nos prometimos.

Las siete vidas de gata

Que me pasaré sola, 

Lamiéndome las heridas,

Y lo que nunca fue,

Pero creí que era,

Hará llorar al cielo,

Repicará sobre los tejados.



martes, 18 de enero de 2022

Anatomía de algo terrible

 Lo noto consumirme, 

Lleno de rabia, 

Odiando el tiempo que he puesto muros,

Odiando la gravilla en su voz,

Odiando la arena cada vez más exangüe.

Cuando sale,

Abriéndose paso a puñetazos,

Mis nudillos abiertos también,

La carne expuesta, trémula y salvaje,

Otra vez desaprendiendo a domesticarse,

Entonces me clava los dientes 

Y me rompe a su paso, todo se quiebra,

Los tendones, los huesos, la piel se abre,

El alma se disipa,

Existo de manera intermitente,

Me voy apagando y desluciendo 

A medida que sus pasos lo acercan al trono.

Me encuentro de pronto,

De repente, sin previo aviso,

Como si me hubiera intoxicado,

Envenenado de nuevo con la otra lengua que guardo,

Con la otra boca que tengo,

Con el secreto que escondo,

Y corre por mis venas deshaciéndolas

Una suerte de mal fario,

Un ácido que me impregna,

Un monstruo que en el espejo se reconoce 

Y sonríe mientras me ahoga.

¿Me romperás de nuevo como a una rama seca?

¿Me convertirás de nuevo en un sonido hueco?

¿Castigarás mis huesos al ostracismo?

Y a la tumba me seguirás, persiguiendo mi estela,

Mientras sonríes

Mientras me ahogas.

lunes, 18 de octubre de 2021

El muro

 Si estuvieras aquí

para romperme este muro a besos,

en lugar de dejar que me espante

la soledad con sus ladridos,

si estuvieran tus manos para quitarme

de las manos el ladrillo,

tus brazos para estrujarlo,

para estrujarme,

recomponerme,

hacerlo añicos,

tu fuerza para evitar

el inevitable designio,

una mirada fiera para asustar al destino.


En lugar de eso no estás

y el muro me trepa y en el muro anido,

me raspa la calma que hierve al llorar 

en ronco silencio dentro de mi exilio,

la plata me pesa y me hace tropezar,

con ella llevo la traición en el bolsillo,

el cadáver de Pepito Grillo

y una sombra en la faz.

Yo, que solo buscaba paz,

encuentro certezas: este no es mi sitio,

la risa, la guerra, el beso, el delirio,

el aroma, las manos, el alma, el anillo,

una fuerza que no evita,

una mirada que no asusta,

un inexorable destino.

No estás, no estás,

y el muro me trepa y en el muro anido.


domingo, 26 de septiembre de 2021

Imagina

 Imagina la soledad contenida

en una tarrina de helado

con una sola cuchara,

en escoger la película sin debatir,

en unos versos que se te escapan de la mente,

fluyen por las yemas de los dedos,

se vierten en nada y para nadie,

imagina largas charlas con uno mismo,

una mirada sostenida solamente en el espejo,

una sonrisa afable de vez en cuando 

en una foto, fingida,

imagina la soledad de una herida.


Imagina la soledad de no recordar nunca,

solo imaginar, cuando una canción suena,

del abrazo de una manta en el invierno,

de un poema que te nace en la mente

y vuela libre para posarse

en la nada, y para nadie,

la soledad de un eco que oscila

entre que nadie lo escuche y ser ignorado.


Imagina la soledad de una página,

arrancada de un cuaderno como un bebé de unos brazos,

preñada de tinta, de versos que te nacen en la mente,

que se escapan, vuelan,

fluyen por tus yemas 

para verterse en la nada y para nadie,

imagina la soledad de un número primo,

que entre uno y uno mismo oscila,

imagina la soledad de una herida. 


viernes, 24 de septiembre de 2021

Diablos en los cruces de caminos

Diablos en los cruces de caminos

con su tienda improvisada van tentando,

me raptó la mano una suave brisa y

tan fuerte cerré los dedos de mi mano...

como arena se desgrana a toda prisa,

el olvido engulle al oasis arcano,

bajo tierra se sepultan las sonrisas,

se descubre errante de nuevo el humano.

Los diablos en los cruces de caminos

con su tienda improvisada van tentando,

y componen una pieza a toda prisa

para sorprenderte cuando estén cantando,

te hipnotizan, te secuestran, y sumisa 

al infierno mismo te verás bajando,

pero dirá el diablo "no es traidor quien avisa"

mientras rompes tus espejos, gritando.


En el grito reflejado, y en el viento,

en la arena que se escapa de mis manos,

en la canción que guardo en el pecho,

en mi pútrido oasis arcano,

me descubro encerrando al tiempo

en una jaula que me han regalado

esos diablos en los cruces de caminos

que con su tienda improvisada me tentaron.

sábado, 4 de septiembre de 2021

Los faros de un tren

 Me mirarán a los ojos

los faros de un tren,

me sostendrán la mirada

en un instante de magia,

de amor infinito,

de confidencias,

de rendición,

de entrega absoluta.

Y lo último que escucharé

será hacerse realidad mis sueños

con un cuerpo de máquina

cerniéndose sobre el mío

en un abrazo sin reservas,

arrancándome la soledad del cuerpo,

descubriendo por fin

mi sitio. 


La certeza de la invisibilidad del trago

 Otra noche en que el sueño no es un lugar seguro. Las imágenes que se suceden con tal nitidez como si pasasen frente a mis ojos, en palpable disonancia con lo borroso que veo durante el día. Tengo una soga alrededor de mi cuello.

Me tumbo en la cama y me dirijo a la esquina. Me hago bola, pequeña, intentando ser indetectable. En el resto de la cama duermen conmigo mis demonios, que no son míos, más bien soy suya, y que no duermen, solo se sientan sobre mi pecho.

5 de la mañana, hace una hora, un pensamiento intrusivo me despertó dejándome a merced de la madrugada: nunca nadie me ha tocado el trago. El trago es una cosa que me pertenece y que no escondo, pero aún así pareciera indetectable, totalmente resistible, desprovisto de atractivo. Me toco el trago. Pensamiento intrusivo: qué extraña parecería expresando esto en voz alta ante cualquiera. ¿A quién explicar que esto me ha despertado y ya no me dejará dormir más esta noche y quién sabe cuántas más?

La certeza de la invisibilidad del trago me va sumiendo en una espiral de tristeza que se me antoja infinita. Porque ni siquiera yo he sido consciente del trago hasta que mi cerebro ha decidido presentarnos hace una hora. Es una cosa que me pertenece y que no escondo, y aún así para mí fue casi indetectable, totalmente resistible, desprovisto de atractivo. Me toco el trago. Esta madrugada no dormiré más, no quiero volver a dejarlo solo.

El pelo me caía como una maleza enredada sobre la almohada, coronando el caos, conquistándolo. Ningún ruido rompía la noche, pero dentro de mí nunca hay silencio. 

He cogido miedo de mis pasos, temo que me lleven a infiernos cada vez más profundos. 

No puedo desandar. ¿A dónde voy?

Aquí dentro grita alguien. 


viernes, 3 de septiembre de 2021

Llena de valor

Que viva conmigo,

y que vaya a quedarse para siempre,

no como esa miríada de hojas de otoño

que vuelan y se mudan con el viento,

solo esta tristeza,

que es suficientemente líquida para colarse en los rincones,

y tan viscosa para atraparlo todo,

barrerlo todo,

ahogarlo todo, 

a su paso. 

Los relojes me endurecen y fascinan,

golpean mazos como jueces crueles,

un pom, pom, pom constante,

un sonido acusatorio de que una vez más

o no estoy en mi sitio, que no existe,

o he llegado tarde.

Y camino por la vida,

me deslizo,

como una suerte de sombra desamparada,

como una cría huérfana y arrugada,

con los pies llenos de cadenas,

los zapatos llenos de cemento,

la garganta llena de gritos inacabados,

¡qué espanto!

Quisiera despertarme un día sin la agonía

de querer ser y no poder,

de poder ser solo lo que no quiero,

o llena de valor para despedirme.

Quisiera despertarme un día sin la certeza

de ser siempre solo la sombra del recuerdo de alguien,

incluso de mí misma,

de no poder ser nunca nadie,

ni siquiera yo misma,

o bien, llena de valor para despedirme.

viernes, 23 de julio de 2021

Entretenimiento

 Llegará por la ventana

en un abrazo de la noche
el frío invierno,
se cernirá sobre mi carne,
se ceñirá a mi alma
y a mi aliento,
y de mi pútrido cuento
se escaparán las hadas
con gritos sordos de espanto
y de lamento.

Tras las rejas blandas
de carne trémula y blanca
que son mi cuerpo,
crece una enredadera
que se enrosca en mi oreja
y mi cabello,
y vivo tan enredada
que veo nacer flores, imposibles,
en la duna de un desierto,
y vivo tan enredada
que consigo querer
lo que en el fondo sé que es tu entretenimiento.

Un reloj se paró,
la manecilla, suicida,
decidió dedicar un minuto al muerto
y mustio cuerpo escabroso
de un alma que fue hermosa
y ahora canta sola en un cementerio.
Me fui vistiendo de amores
que amores no eran
y al final pasó: me quedé en los huesos;
sobre ellos construí tu iglesia,
apoyé la fe en mis cartílagos,
recé por caricias rotas como un perro.

Tras las rejas blandas
de carne trémula y blanca
que son mi cuerpo,
crece una enredadera
que se enrosca en mi oreja
y mi cabello,
y vivo tan enredada
que veo nacer flores, imposibles,
en la duna de un desierto,
y vivo tan enredada
que consigo querer
lo que en el fondo sé que es tu entretenimiento

jueves, 22 de abril de 2021

Esta sombra no digerida

Estaba tumbada sobre mi cama,
y yo misma salí de debajo, 
llena de polvo, reptando,
negra y viscosa, como una sombra,
me cerní sobre mí misma, 
agarrotada, 
la carne sobre la sábana
como una muestra de derrota,
la mirada rota,
perdida en vidas distintas a esta cárcel.
No opuse resistencia,
¿de qué sirve resistirme a mí misma?
Mis fosas se abrieron
las nasales, y las del alma también,
inspiré mi propio olor a podrido,
a cosa olvidada,
a libro viejo y apolillado.
Caí sobre mí como alquitrán,
manchando mi piel blanca,
pegándoseme. 
Una suerte de mano que no era piel ni hueso,
solo sombra, 
buscó mi boca.
Yo toda blanca, pálida y exangüe,
mi boca rosa,
como una flor que no sabe que ha llegado el invierno,
que es hora de morirse.
Mi boca negra besó a mi boca rosada,
que se abrió, con la confianza de un ciego,
con la inocencia de un niño, 
recibiendo un beso donde creyó notar amor. 
Un calor me descendió por la garganta
mientras la lengua se me introducía,
cada vez más dentro, 
cada vez más sombra,
cada vez más abierta mi boca, 
mientras el fango reptaba cuello abajo,
descendía hasta el estómago,
desaparecía como todos los días absorbido dentro de mis células.
Y entonces, con mucho esfuerzo,
mi carne volvió a moverse, 
me levanté del colchón, el cuerpo pesado,
quizá ya se sabe muerto,
me acerqué a la ventana y vi fuera el Sol,
los niños chillando, la gente riendo,
la rueda de la vida girando sin más, 
y yo, tan pesada con esta sombra no digerida,
tan pesada que no puedo girar más,
noto una lágrima que rueda
por la mejilla que calienta el Sol
que entra a través de mi cristal. 

Desconfianza

 Igual que cuando fuera llueve Y decide una, por no enfermar, Por prevención, porque se conoce el cuerpo, Ponerse un abrigo, la bufanda, los...